Antropología y paro: dos caminos inseparables

22 oct Antropología y paro: dos caminos inseparables

Para aquellos que estudiáis Antropología o lo habéis hecho. ¿Alguna vez te has parado a pensar en la relación entre lo que se enseña en la carrera y el mundo exterior? ¿Tenéis la sensación de que haya un desfase entre el mundo académico y el mundo real?

El pasado mes de Abril de 2017 fuimos invitados a intervenir en las Jornadas de Profesionalización de la Antropología, organizada por el Departamento de Antropología de la Universidad de Sevilla y Antropologus.

Nuestra intervención fue realizada de manera conjunta con nuestros amigos, y sin embargo socios en muchos proyectos, Upwelling (www.weareupwelling.com), y titulada Antropología y paro: dos caminos inseparables. Para este post, os dejamos algunas de las reflexiones que planteamos desde CACTUS.

PD: agradecemos a los alumnos que nos acompañaron y mostraron interés en conocernos y entablar un rico debate con nosotros. Lamentablemente, el profesorado (a quien también iban dedicadas estas reflexiones) solo estuvo representado por una persona. Quizá les asustó el título.

 ¿Para qué enseñamos? ¿Cuál es el propósito?

Ken Robinson, especialista en creatividad y educación, tiene claro para qué sirve la educación, afirmando que educamos por cuatro razones:

  1. Económicas: queremos que nuestros hijos sean económicamente independientes (y cuanto antes mejor).
  2. Culturales: han de aprender por qué pensamos como lo hacemos, y saber que hay mucha gente que puede pensar diferente. Y que la forma de pensar depende de la sociedad en que vivas, del momento histórico.
  3. Sociales: es necesario que nuestros hijos adquieran el sentido de comunidad, que aprendan a tener relaciones sanas con el resto de miembros del grupo.
  4. Personales: la educación ha de permitirles sentirse realizados, desarrollar sus habilidades y talentos; crecer como individuos, cada uno con sus diferencias.

 

 ¿Para qué se enseña Antropología? ¿Cuál es el propósito?

Asumiendo que las premisas anteriores son válidas, podríamos decir lo siguiente sobre la Antropología y por qué enseñarla:

  1. Económicas. Queremos que, a través de la formación en esta disciplina, la Antropología, los futuros antropólogos tengan la capacidad de ser económicamente independientes, y cuanto antes mejor.
  2. Culturales. Queremos que los estudiantes de Antropología sigan pensando y reflexionando sobre la sociedad, otorgándoles nuevas herramientas y quizá más complejas para seguir profundizando en por qué pensamos como lo hacemos. Haciendo uso de, por ejemplo, los estudios de otras culturas, pueden seguir aprendiendo (y demostrando quizá) que hay gente que piensa diferente y que su pensamiento está relacionado con el contexto sociohistórico.
  3. Sociales. Queremos que los Antropólogos adquieran el sentido de comunidad, es decir, que su paso por la Universidad siga siendo una parte del proceso de socialización que iniciaron en la escuela y en el instituto. Y queremos además que los Antropólogos hagan sus aportes para construir una sociedad mejor.
  4. Personales. Queremos que los estudiantes de Antropología puedan servirse de su paso por la universidad y el conocimiento de la ciencia Antropológica para sentirse realizados, desarrollar sus habilidades y talentos; crecer como individuos, cada uno con sus diferencias.

 

 ¿Ha de tener estos propósitos la enseñanza de la Antropología? ¿Se consigue esto a través del paso de los estudiantes por el Grado de Antropología?

Esta pregunta es para que reflexionéis. Espero que se intuya cuál es nuestra posición al respecto.

 

¿Cómo podríamos re-conducir la experiencia de aprendizaje de la disciplina antropológica hacia dichos objetivos?

Si de verdad nos interesa responder a esta pregunta, y aceptamos que necesitamos re-diseñar la experiencia del aprendizaje en el Grado, hemos de ser conscientes de que hemos de asumir los siguientes retos, los cuales tienen relación con la forma en que se enseña Antropología. Pero antes de responder a la pregunta, hay que profundizar un poco más en los hechos, para aumentar el conocimiento del problema o el reto que tenemos por delante.

Reto 1. ¿Cómo podríamos hacer de la Antropología una forma de ganarse la vida?

Si uno de los propósitos de la educación es el económico, dotar a los estudiantes de Antropología de herramientas para poder ganarse la vida en el futuro, puede que lo estemos haciendo mal. (¿Conocéis la posición que tiene la Antropología en las listas de profesiones más demandadas? ¿Deberían servirnos por lo menos para reflexionar?)

En un estudio hecho por IBM, más de 1500 directores ejecutivos de más de 60 países respondieron que el perfil que están buscando actualmente es el de personas con creatividad.

Las empresas necesitan gente capaz de enfrentarse a situaciones complejas y resolverlas con ingenio. Y si esto es lo que demandan las empresas, ¿formamos a los Antropólogos de manera adecuada? Puede que NO. Recordando de nuevo a Sir Robinson, ¿se mata la creatividad en el Grado?

Entendida la creatividad como el proceso de tener ideas originales que son de utilidad, ¿está la enseñanza en el Grado  fomentando la uniformidad, la estandarización y la norma? ¿Está aprovechando el potencial de los estudiantes, diversos con habilidades y talentos muy diferentes, que tendrían que aportar mucho a la disciplina o, más allá, al complejo mundo para el que se preparan?

Si el verdadero motor de la creatividad es el descubrimiento y la pasión por el trabajo, ¿se favorece esto en el Grado? Puede que no, porque podemos identificar ciertos elementos, como exámenes estandarizados, programa educativo pensados por directores y rectores sentados en sus amplios despachos, atención no personalizada, normas, reglas, horarios, que responden a una orientación industrial y mecánica de la enseñanza.  ¿Hay alguna similitud entre el proceso educativo en el Grado y una fábrica de coches de los años 70?

 

Reto 2. ¿Cómo podríamos favorecer que la Antropología integre y aprenda de otras disciplinas?

Afortunadamente, por experiencia, sabemos que en el Grado se favorece un pensamiento crítico que favorece la actitud abierta y tolerante hacia otras culturas. A lo largo de la historia la Antropología ha desarrollado sus propias herramientas, y se especializado en ello, en comprender por qué los grupos humanos vivían y pensaban como lo hacían, y entender las diferencias entre unos y otros.

Pero, ¿y si lo miramos desde el punto de vista de la disciplina? ¿Qué ocurre con las “culturas” Antropológicas actuales? ¿Tenemos actitud abierta y crítica hacia nuevas tendencias en Antropología? ¿Somos tolerantes y nos sentimos atraídos hacia otras “culturas” científicas? ¿Se promueve la experiencia y el intercambio con otras áreas científicas y tecnológicas?

Sin duda, esto es importante para el desarrollo de la Antropología en este mundo moderno, cambiante, interconectado y cada vez más complejo.

Justamente lo que hoy parecen necesitar las empresas, y la sociedad en general, es profesionales con habilidades moldeables capaces de adaptarse a diferentes contextos. La Antropología puede aprovechar su potencial de disciplina transversal para ofrecer respuestas adaptadas a cada contexto, a cada empresa. Más aún, la antropología se especializa en el elemento transversal a la mayoría de empresas y la sociedad actual: las personas. Sus herramientas para analizar y comprender los diferentes ámbitos de la vida puede ofrecer muchas posibilidades para resolver problemas.

Reto 3. ¿Cómo podríamos tender más puentes entre la Antropología y la sociedad?

Pensadores en educación y creatividad, critican el aislamiento que existe entre las escuelas, y la calle o el barrio, así como las personas que lo habitan. La existencia de compartimentos estancos entre uno y otro ámbito imposibilita este elemento clave de la educación: la socialización.

Al igual que las escuelas, podríamos afirmar que la experiencia universitaria está desconectada de su medio. En algunas zonas, se crean campus universitarios donde aíslan la generación de conocimiento del contexto para el que se supone ese conocimiento será útil. Otras veces, las facultades están en la ciudad, pero no hay integración o contacto. ¿Qué importancia tienen las prácticas de empresa? ¿Qué programas de colaboración y asistencia, o voluntariado, existen para trazar vínculos con la sociedad? ¿Cómo formar a los futuros profesionales si no se promueve el contacto con los demandantes de sus habilidades? ¿Qué visibilidad tiene en el Grado el mundo de la empresa? ¿Tienen en cuenta los programas docentes las necesidades de las empresas? ¿Participa la sociedad, o las empresas, en el diseño de los programas docentes y la actividad académica? ¿Es esto interesante para resolver el problema de su vinculación con la sociedad?

Reto 4. ¿Cómo podríamos aprovechar el potencial de cada individuo o alumna para mejorar la Antropología?

¿Queréis vosotros, lectores, hacer una aportación respondiendo este reto?

¿Hay algún reto más que queráis plantear?

 

 

CACTUS
contacto@cactuslab.es
sin comentarios

Deje un comentario