La Antropología sale a la calle

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30 ene La Antropología sale a la calle

Hace ya un año y medio más o menos que la Antropología salió a la calle. Qué CACTUScéntricos!! Es verdad. Eso es algo que ya ocurrió hace mucho tiempo, de hecho la Antropología se ha caracterizado por eso desde sus inicios, por salir a la calle, por hacer trabajo de campo. Pero esa calle quedaba muy lejos, en otros países, en muchas ocasiones en lugares exóticos donde la gente hablara lenguas extrañas e hicieran cosas extrañas.

Pero nos referimos a que hace ya año y medio que la Antropología salió a la calle para hacer negocios, para ser parte de los negocios. Seguimos siendo CACTUScéntricos. Eso ya ocurrió hace mucho tiempo. Grandes empresas como Nike, Microsoft, IBM entre otras, ya incorporaron a sus plantillas a antropólogos para que descifraran por qué ciertos productos funcionaban y por qué otros no.

Lo que queremos decir es que hace ya año y medio que un grupo de antropólogos de por aquí cerca, del sur, por decirlo de alguna manera, decidieron ofrecer sus conocimientos a las empresas de su territorio, dándoles la posibilidad de enfocar sus negocios de otra manera, o de pensar en nuevas soluciones a sus problemas.

Y este grupo de antropólogos tuvo la suerte de ser acompañado por comunicólogos que ofrecían sus habilidades en comunicación para contar las mejores historias con los formatos más impactantes. Y a este grupo de antropólogos y comunicólogos se unieron diseñadores que hicieron que todo fuera más bonito, más atractivo. Y que todos fueran más felices. Así surgió CACTUS. Esa es una de las versiones de cómo surgió CACTUS.

Desde entonces, este equipo ha tenido la oportunidad de estudiar cómo un nuevo negocio puede ofrecer servicios diferenciados en un segmento de mercado más o menos estable; de plantear cómo organizar una campaña de presupuestos participativos y conseguir informar y motivar a la gente a hacer cosas por su pueblo; de saber contar de la mejor manera y con el mejor diseño cuál es la historia local sobre el uso del agua en una comarca; de diseñar la imagen corporativa de varias empresas; o de acompañar a un gran proyecto de ámbito supraprovincial que cambiará el futuro de la gente que vive del campo y por el campo. Incluso hemos tenido la oportunidad de hacer pequeñas películas grabadas con imágenes aéreas, que están ahora muy de moda, y es verdad que impactan, con un muy buen resultado. Estamos a la última.

La verdad es que nos han depositado mucha confianza en este año y medio, y hemos sabido estar a la altura. Y nos ha encantado: correr, saltar, parar, pensar, preguntar, observar, diseñar, escribir, reírnos, estresarnos.

Y después de este año y medio, en que no hemos parado de asumir retos, nos embarcamos en otro más. El de tener forma en el escenario virtual. El de contar cosas en internet desde nuestra propia casa. Una casa construida por nuestro equipo. Poco a poco. Y de nuevo, esto implica responsabilidades, más responsabilidades. Ser virtual y competente nos obligará a escribir una buena entrada del blog por lo menos una vez a la semana, publicar un par de post en el muro de Facebook y conseguir algunos me gusta; actualizar el perfil de linkedin y hacer y aceptar muchas invitaciones; sintetizar pensamientos creativos y escribirlos sin muchas faltas de ortografía en 140 caracteres; seguir pensando y escribir algún texto para google+; hacer clic en algunos pines de pinterest; currarse algunas fotos originales y subirlas a instagram, añadiendo quizá algún comentario; reenviar noticias y publicaciones sobre temas de interés; responder comentarios, merecer seguidores. Seguro que se nos escapan algunas más.

Y los fines de semana entonces serán para trabajar, porque con tanta red no habrá tiempo para los proyectos. Igual algún día nos saturamos de ciber redes sociales y volvemos a salir a la calle, y nos tomamos algo en un bar mientras charlamos con los amigos, y quedamos a tejer, o a jugar al fútbol, o incluso usamos el teléfono para llamar y tener una plácida conversación con nuestro colega. Creo que ocurrirá. Llegará un punto en que estemos tan conectados, que queramos desconectarnos. Y dar paseos para no hacer nada. Y construir verdaderas redes sociales.

A pesar de todo esto, estamos muy contentos de estar ahora en internet.

CACTUS
contacto@cactuslab.es
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