La comunicación compleja

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28 jun La comunicación compleja

La comunicación es una relación de interacción entre sujetos mediatizada por un contexto. Para que haya comunicación tiene que haber un diálogo, de lo contrario hablaríamos de información, del hecho de emitir un mensaje (noticias, análisis, opiniones) para ser recibido, o consumido. Una manera tradicional de entender la comunicación es aquella que la entiende como la delimitación de sus partes: El emisor, el receptor, el mensaje y el código. Para muchos esto es definido y definido como modelo de transmisión.

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La manera en que en CACTUS entendemos la comunicación va más allá, pues además del emisor, el mensaje, el receptor, el código, el canal, existen muchos otros factores que influyen en la comunicación. Este modelo es llamado transaccional, el cual entiende la comunicación como un proceso complejo. Durante las transacciones creamos significados compartidos, y tambien aparecen complicaciones, fruto de que percibimos nuestros mensajes desde nuestra propia perspectiva. El emisor ofrece su interpretación del mensaje, y el receptor recibe su propia interpretación del mensaje, pudiendo ser diferente a la del emisor. Además, estas interpretaciones están mediatizadas por muchos factores, como los estados emocionales, el contexto social, el rol, el género, la edad, la identidad, la lengua, la experiencia, las expecativas, etc.

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¿No te ha pasado nunca que intentas explicar una cosa a un amigo y no consigues hacerte entender? ¿Y por más que lo intentas, la otra persona no llega a percibir lo que tú quieres expresar? Al final lo único que consigues es que te acusen de no escuchar. Estos son fallos comunes en comunicación. Son ejemplos de situaciones entre personas, pero también se dan cuando tu marca intenta comunicar su mensaje.

Para solucionar esto, hay que tomarse en serio la comunicación, y aceptar su complejidad. Algunas reglas son:

1. Delega y contrata a profesionales de la comunicación como CACTUS. Mientras, tú te podrás dedicar a otros asuntos también relevantes para tu empresa. (Nos atrevemos a exponer esta primera solución con humor, aunque es verdad que nos encantaría ayudarte. Es nuestro trabajo).

2. Escucha de forma pasiva y emplea la interacción activa. Está atento al lenguaje verbal y no verbal de los demás y ajusta tus mensajes para facilitar la comprensión.

3. Escucha con todos tus sentidos, y además con tu corazón y tu experiencia. Recuerda que la comunicación es más que solo palabras.

4. Practica la slow comunication (nos reñirán por el anglicismo,  pero queda más cool!). Pues eso, calma. Comunicarse implica tener paciencia. Las prisas y la presión son malos compañeros en la comunicación.

5. Ten en consideración la idea de la comunicación compleja: no olvides que siempre hay más perspectivas además de las tuyas. Tenerlas en consideración y valorarlas, es muy importante para construir tus mensajes y adaptarlos a los contextos.

Recomendación: Edward de Bono, y su libro 6 sombreros para pensar.

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